lunes, 9 de marzo de 2026

Reflexiones después del 8M

 

Algunas reflexiones después del 8M (las consultas y el congreso)

 

Teniendo en cuenta que estamos viviendo a escala global un cambio de era de la economía industrial a la digital y cuántica y que esta incluye un cambio en el orden económico mundial, vemos como el mundo entero está escogiendo líderes de extrema, derecha o izquierda según el caso, que prometen cambios radicales en vez de reformas más estudiadas. También estamos escogiendo líderes autoritarios y populistas como Petro o como Abelardo. En todo el mundo las normas y prácticas que sustentan la democracia se están deteriorando. India, México, El Salvador, Polonia, Hungría, Turquía, Perú Brasil, Estados Unidos, Colombia y muchos otros son ejemplo de esto.

La mayoría de la gente no lo entiende y más bien se indigna y quiere que su voluntad se convierta en política y por eso cae en los populismos. Las personas se levantan pensando en la arrogancia del establecimiento creando así una polarización afectiva que ya no entiende ningún argumento racional. Por eso los petristas a ultranza no ven las barbaridades que está haciendo, asó como los furibistas hicieron lo propio en su momento.

Por eso hemos elegido gobernantes como Trump o Petro para citar los dos extremos ideológicos. A pesar de no cumplir lo que prometen tienen buenas tasas de popularidad, caso Petro, producto de la desilusión generalizada de la población sobre la institucionalidad tradicional democrática y de quienes la han liderado. La gente piensa que los políticos tradicionales no van a mejorar las condiciones futuras de sus naciones. Esto nos ha llevado a una situación en la que se cree que la Generación Z es la primera que no superará en la escalera económica a sus padres. Eso explica en buena parte los estallidos sociales de los jóvenes como los chalecos amarillos en Francia o lo que ha pasado en Chile y Colombia recientemente.

Los que prometen cambios extremos son ahora los elegidos. Por eso se parecen Putin y Trump, Cepeda y De la Espriella. Por eso ganó Petro, pues se apoderó del discurso del cambio y por eso ahora lideran las encuestas Iván y Abelardo con sus “destrucciones creativas”.


Lo que no es claro, es si esas propuestas de demolición (Petro y Trump) nos fortalecerán en seguridad, garantizando la libertad. En mi opinión no y el mejor ejemplo es el mismo Petro. Lo que está pasando más bien es un orden en el que se privilegia a los poderosos sobre los débiles.

De cara a los resultados de ayer, y siendo pragmáticos, creo que necesitamos un ejecutor equilibrado y de ninguno de los extremos y viendo el partidor las opciones serían Paloma, Vargas Lleras que parece querer entrar a la carrera o un outsider, pero con mucha experiencia como Carlos Andrés Gallego el brillante ex ejecutivo del GEA en Medellín. Ese liderazgo se necesita a corto plazo para re enrumbar el barco y ojalá con asesores y equipo de lujo tanto para el corto como para el largo plazo como David Luna, Juan Manuel Galán, José Manuel Restrepo, Roberto Moreno, Sylvia Escovar y otros que de verdad quieran sacar el país adelante.

Así, lo que necesitamos en Colombia no es ni Cepeda, ni De la Espriella. Necesitamos políticos que demuestren con su ejecución y experiencia que se puede transformar nuestra sociedad definitivamente, para lograr mejorar las condiciones sociales y económicas de las mayorías y no solo de unos privilegiados de turno. Pero para entusiasmar genuina y eficazmente a la gente y resolver los problemas de nuestra democracia de tantos años y no solo del actual gobierno, debemos llegar a una democracia más plebeya y no solo invitar a votar por unos u otros, sino aportar incondicionalmente desde cada uno de nuestros fueros personales. Estoy listo.

lunes, 2 de febrero de 2026

Bienaventurados

El Papa Francisco dijo que la palabra bienaventurados es como un estribillo que nos recuerda la llamada del Señor a recorrer con Él un camino que, a pesar de todas las dificultades, conduce a la verdadera felicidad. Y sin querer poner tintes religiosos en este escrito, mi reflexión de hoy gira alrededor de si no necesita Colombia un bienaventurado que conduzca a nuestro país a la verdadera felicidad de convertir nuestra sociedad en una más prospera, justa y en paz.

En el evangelio de ayer Mateo 5, 1-12, Jesús menciona

1.       Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. En mi reflexión pregunto ¿No necesitamos un presidente que sepa controlar su ego y su autosuficiencia y decida armar el mejor equipo posible para sacar el país adelante? Se necesita la humildad y el reconocimiento de la dependencia total en la participación de la sociedad civil para después de 200 años llevar verdaderamente a Colombia al lugar que todos queremos

2.       Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Ya no aguantamos más liderazgos agresivos, arrogantes y vengativos. La mansedumbre no es debilidad, sino fuerza bajo control. ¿Qué es ser manso? es mantener la calma, la gentileza y la humildad, no buscando venganza ni siendo defensivo. Nuestro próximo presidente tiene que entender que la actual coyuntura no es responsable de la problemática de nuestra sociedad, aun cuando la ha empeorado sustancialmente. El problema viene de atrás y se explica en la brecha creciente entre nuestro modelo productivo actual y el modelo meta que deberíamos haber adoptado para enfrentar el cambio de la economía industrial a la nueva economía digital

3.       Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Necesitamos a alguien que sienta verdadero dolor por las injusticias en nuestro país. Alguien que tenga claro que, en su condición de privilegiado, pues cualquiera de los candidatos lo es, reconozca la bancarrota social a la que llevamos a Colombia, uno de los países menos equitativos del mundo

4.       Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Necesitamos a una persona que viva en rectitud y nos lleve hacia la justicia social. Que busque el bien común, que defina un modelo de Estado del Bienestar equilibrado y sostenible

5.       Bienaventurados los misericordiosos. Tenemos que ayudar a quien lo necesita, más allá de los intereses personales. Necesitamos alguien que sienta nuestro país, actúe para resolver los asuntos críticos, yendo más allá de lo que exige la lógica y la justicia

6.       Bienaventurados los limpios de corazón. Necesitamos alguien con una motivación interior sincera, un verdadero servidor público que no anteponga sus intereses ni su carácter a el bien común. Una persona limpia

7.       Bienaventurados los que trabajan por la paz. Requerimos un liderazgo activo y participativo que trabaje por la reconciliación, sanar divisiones y promover la armonía. Tenemos que recuperar la justicia y el respeto

8.       Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia. La justicia implica obediencia moral y, al reflejarla, el líder incomoda al resto, indicando que el destino del país es suyo. Ojala nuestro próximo presidente sea humilde y así logre aprender y no solo recetar según su perspectiva

Así, creo que estamos frente a la oportunidad para convertir la coyuntura adversa en la transformación estructural y sistémica que adapte a Colombia a la nueva economía. Esta debe ser una iniciativa de la sociedad civil y no solo de un líder, movimiento o partido y debe pretender el entender cómo entre todos podemos construir la nueva sociedad colombiana que anhelamos.

Tal como mencionaba al inicio, y sin desconocer el avance en el desarrollo del país en los últimos 60 años, estamos viviendo una crisis en Colombia y otra a escala global que tienen connotaciones distintas pero que no explican la necesidad de transformar a Colombia.

Creo firmemente en la capacidad colectiva de adaptación a la adversidad de Colombia y por esto veo este reto como una oportunidad.

Colombia sigue tratando de competir en el mercado de commodities y no en el de mayor valor agregado y tenemos que revertir esta situación desde nuestro modelo productivo.

·       Más allá de lo que dicen todos los candidatos, los retos de Colombia pasan por, sin pretender ser exhaustivo

o   Definición de un modelo productivo singular para Colombia

o   Refuerzo de la sociedad de talento a partir de la transformación de la educación

o   Mejora de la productividad total de los factores

o   Sofisticación de la oferta de bienes y servicios exportables

o   Definición de un modelo de Estado del Bienestar equilibrado y sostenible

o   Centrar el modelo en el ciudadano

o   Sostenibilidad económica, social y ambiental

o   Posicionamiento del país en el exterior

o   Representatividad, equilibrio e independencia de poderes

o   Fiabilidad de las instituciones

o   Corresponsabilidad entre deberes y derechos

Debemos entonces trabajar bajo unas premisas como la singularidad, el pragmatismo, mirando hacia el futuro y no reprochando el pasado y construyendo el futuro entre todos. Los pilares de la solución deben incluir poner al colombiano (la persona) como el centro de gravedad del país, transformar el modelo productivo y asegurar la coherencia del sistema-país.

Finalmente, los frentes de trabajo deben incluir:

·       Transformación de la educación y alineamiento con la demanda

·       Transformación del modelo productivo y de competitividad del país

·       Reforma del sistema de financiación del país

·       Transformación de la función pública hacia una más transparente y medible

·       Estrategia de largo plazo de Colombia

A manera de “ruego” lo único que les pido es que asumamos cada uno la responsabilidad incondicional de elegir a conciencia en las próximas elecciones ejerciendo la democracia representativa y de otra parte entendamos y actuemos en conformidad de una ética participativa, a sabiendas de que el futuro lo tenemos que construir desde la actuación de cada uno y no esperando que quienes nos representan lo hagan todo.

En este contexto y respetando las opiniones de los demás, mis preferencias están con Juan Manuel Galán y David Luna.