El Papa Francisco dijo que la palabra
bienaventurados es como un estribillo que nos recuerda la llamada del Señor a
recorrer con Él un camino que, a pesar de todas las dificultades, conduce a la
verdadera felicidad. Y sin querer poner tintes religiosos en este escrito, mi
reflexión de hoy gira alrededor de si no necesita Colombia un bienaventurado
que conduzca a nuestro país a la verdadera felicidad de convertir nuestra
sociedad en una más prospera, justa y en paz.
En el evangelio de ayer Mateo 5, 1-12, Jesús menciona
1.
Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos. En mi reflexión pregunto ¿No
necesitamos un presidente que sepa controlar su ego y su autosuficiencia y
decida armar el mejor equipo posible para sacar el país adelante? Se necesita
la humildad y el reconocimiento de la dependencia total en la participación de
la sociedad civil para después de 200 años llevar verdaderamente a Colombia al
lugar que todos queremos
2.
Bienaventurados los mansos, porque ellos
poseerán en herencia la tierra. Ya no aguantamos más liderazgos
agresivos, arrogantes y vengativos. La mansedumbre no es debilidad, sino fuerza
bajo control. ¿Qué es ser manso? es mantener la calma, la gentileza
y la humildad, no buscando venganza ni siendo defensivo. Nuestro próximo
presidente tiene que entender que la actual coyuntura no es responsable de la
problemática de nuestra sociedad, aun cuando la ha empeorado sustancialmente. El
problema viene de atrás y se explica en la brecha creciente entre nuestro
modelo productivo actual y el modelo meta que deberíamos haber adoptado para
enfrentar el cambio de la economía industrial a la nueva economía digital
3.
Bienaventurados los que lloran, porque
ellos serán consolados. Necesitamos a alguien que sienta verdadero
dolor por las injusticias en nuestro país. Alguien que tenga claro que, en su
condición de privilegiado, pues cualquiera de los candidatos lo es, reconozca
la bancarrota social a la que llevamos a Colombia, uno de los países menos
equitativos del mundo
4. Bienaventurados
los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Necesitamos a una persona que viva en rectitud y nos lleve hacia la justicia
social. Que busque el bien común, que defina un modelo de Estado del Bienestar
equilibrado y sostenible
5.
Bienaventurados los misericordiosos.
Tenemos que ayudar a quien lo necesita, más allá de los intereses personales. Necesitamos
alguien que sienta nuestro país, actúe para resolver los asuntos críticos,
yendo más allá de lo que exige la lógica y la justicia
6.
Bienaventurados los limpios de corazón.
Necesitamos alguien con una motivación interior sincera, un verdadero servidor
público que no anteponga sus intereses ni su carácter a el bien común. Una
persona limpia
7.
Bienaventurados los que trabajan por la
paz. Requerimos un liderazgo activo y participativo que trabaje por la
reconciliación, sanar divisiones y promover la armonía. Tenemos que recuperar
la justicia y el respeto
8.
Bienaventurados los perseguidos por causa
de la justicia. La justicia implica obediencia moral y, al reflejarla,
el líder incomoda al resto, indicando que el destino del país es suyo. Ojala
nuestro próximo presidente sea humilde y así logre aprender y no solo recetar
según su perspectiva
Así, creo que estamos frente a la oportunidad
para convertir la coyuntura adversa en la transformación estructural y
sistémica que adapte a Colombia a la nueva economía. Esta debe ser una iniciativa
de la sociedad civil y no solo de un líder, movimiento o partido y debe
pretender el entender cómo entre todos podemos construir la nueva sociedad
colombiana que anhelamos.
Tal como mencionaba al inicio, y sin
desconocer el avance en el desarrollo del país en los últimos 60 años, estamos
viviendo una crisis en Colombia y otra a escala global que tienen connotaciones
distintas pero que no explican la necesidad de transformar a Colombia.
Creo firmemente en la capacidad
colectiva de adaptación a la adversidad de Colombia y por esto veo este reto
como una oportunidad.
Colombia sigue tratando de
competir en el mercado de commodities y no en el de mayor valor agregado
y tenemos que revertir esta situación desde nuestro modelo productivo.
·
Más allá de lo que dicen todos los candidatos,
los retos de Colombia pasan por, sin pretender ser exhaustivo
o
Definición de un modelo productivo singular para
Colombia
o
Refuerzo de la sociedad de talento a partir de
la transformación de la educación
o
Mejora de la productividad total de los factores
o
Sofisticación de la oferta de bienes y servicios
exportables
o
Definición de un modelo de Estado del Bienestar
equilibrado y sostenible
o
Centrar el modelo en el ciudadano
o
Sostenibilidad económica, social y ambiental
o
Posicionamiento del país en el exterior
o
Representatividad, equilibrio e independencia de
poderes
o
Fiabilidad de las instituciones
o
Corresponsabilidad entre deberes y derechos
Debemos entonces
trabajar bajo unas premisas como la singularidad, el pragmatismo, mirando hacia
el futuro y no reprochando el pasado y construyendo el futuro entre todos. Los
pilares de la solución deben incluir poner al colombiano (la persona) como el
centro de gravedad del país, transformar el modelo productivo y asegurar la
coherencia del sistema-país.
Finalmente, los
frentes de trabajo deben incluir:
·
Transformación de la educación y alineamiento
con la demanda
·
Transformación del modelo productivo y de
competitividad del país
·
Reforma del sistema de financiación del país
·
Transformación de la función pública hacia una
más transparente y medible
·
Estrategia de largo plazo de Colombia
A manera de
“ruego” lo único que les pido es que asumamos cada uno la responsabilidad
incondicional de elegir a conciencia en las próximas elecciones ejerciendo la
democracia representativa y de otra parte entendamos y actuemos en conformidad
de una ética participativa, a sabiendas de que el futuro lo tenemos que
construir desde la actuación de cada uno y no esperando que quienes nos
representan lo hagan todo.
En este contexto y respetando las opiniones de los demás, mis preferencias están con Juan Manuel Galán y David Luna.