Algunas reflexiones después del 8M (las
consultas y el congreso)
Teniendo en cuenta que estamos viviendo a
escala global un cambio de era de la economía industrial a la digital y
cuántica y que esta incluye un cambio en el orden económico mundial, vemos como
el mundo entero está escogiendo líderes de extrema, derecha o izquierda según
el caso, que prometen cambios radicales en vez de reformas más estudiadas. También
estamos escogiendo líderes autoritarios y populistas como Petro o como
Abelardo. En todo el mundo las normas y prácticas que sustentan la democracia
se están deteriorando. India, México, El Salvador, Polonia, Hungría, Turquía, Perú
Brasil, Estados Unidos, Colombia y muchos otros son ejemplo de esto.
La mayoría de la gente no lo entiende y más
bien se indigna y quiere que su voluntad se convierta en política y por eso cae
en los populismos. Las personas se levantan pensando en la arrogancia del
establecimiento creando así una polarización afectiva que ya no entiende ningún
argumento racional. Por eso los petristas a ultranza no ven las
barbaridades que está haciendo, asó como los furibistas hicieron lo
propio en su momento.
Por eso hemos elegido gobernantes como Trump o
Petro para citar los dos extremos ideológicos. A pesar de no cumplir lo que
prometen tienen buenas tasas de popularidad, caso Petro, producto de la
desilusión generalizada de la población sobre la institucionalidad tradicional
democrática y de quienes la han liderado. La gente piensa que los políticos tradicionales
no van a mejorar las condiciones futuras de sus naciones. Esto nos ha llevado a
una situación en la que se cree que la Generación Z es la primera que no
superará en la escalera económica a sus padres. Eso explica en buena parte los
estallidos sociales de los jóvenes como los chalecos amarillos en Francia o lo
que ha pasado en Chile y Colombia recientemente.
Los que prometen cambios extremos son ahora los
elegidos. Por eso se parecen Putin y Trump, Cepeda y De la Espriella. Por eso
ganó Petro, pues se apoderó del discurso del cambio y por eso ahora lideran las
encuestas Iván y Abelardo con sus “destrucciones creativas”.
Lo que no es claro, es si esas propuestas de demolición (Petro y Trump) nos fortalecerán en seguridad, garantizando la libertad. En mi opinión no y el mejor ejemplo es el mismo Petro. Lo que está pasando más bien es un orden en el que se privilegia a los poderosos sobre los débiles.
De cara a los resultados de ayer, y siendo
pragmáticos, creo que necesitamos un ejecutor equilibrado y de ninguno de los
extremos y viendo el partidor las opciones serían Paloma, Vargas Lleras que
parece querer entrar a la carrera o un outsider, pero con mucha
experiencia como Carlos Andrés Gallego el brillante ex ejecutivo del GEA en
Medellín. Ese liderazgo se necesita a corto plazo para re enrumbar el barco y
ojalá con asesores y equipo de lujo tanto para el corto como para el largo
plazo como David Luna, Juan Manuel Galán, José Manuel Restrepo, Roberto Moreno,
Sylvia Escovar y otros que de verdad quieran sacar el país adelante.
Así, lo que necesitamos en Colombia no es ni
Cepeda, ni De la Espriella. Necesitamos políticos que demuestren con su
ejecución y experiencia que se puede transformar nuestra sociedad definitivamente,
para lograr mejorar las condiciones sociales y económicas de las mayorías y no
solo de unos privilegiados de turno. Pero para entusiasmar genuina y
eficazmente a la gente y resolver los problemas de nuestra democracia de tantos
años y no solo del actual gobierno, debemos llegar a una democracia más plebeya
y no solo invitar a votar por unos u otros, sino aportar incondicionalmente
desde cada uno de nuestros fueros personales. Estoy listo.